Nosotros somos inferiores en relación a nuestro ego, pero no en relación a la meta y al Creador.Pregunta: Pero aun así, ¿por qué nos desarrollamos mediante el sufrimiento?
Respuesta: ¿De qué otra manera? Si nos sentimos bien, no iremos hacia adelante. Al contrario, esa sensación bloquea nuestro camino. Esto se debe a que la “bondad” es placer y llenado, y si yo estoy contento, no me muevo. Esta es la reacción natural de mi deseo egoísta. Por otra parte, cuando me siento mal y me duele, inmediatamente busco una salida. La persona es un elemento que siente. El placer evita que realice cualquier acción; evita el movimiento por un tiempo ilimitado. Si la persona se siente bien, no se moverá, si la “aguijoneas” mediante sufrimientos o incluso una falta de llenado, inmediatamente comienza a buscar alrededor una nueva fuente de placer. Si la insatisfacción excede el umbral, la persona comienza a moverse. En el nivel de desarrollo de la naturaleza inanimada, al estar sin movimiento, no se llena a sí misma y sólo desarrolla nuevos deseos, hasta que el sufrimiento crece y la obliga a moverse al nivel del animado. La planta sabe cómo abrirse al sol y absorber nutrientes, cómo respirar, y parece estar calmada, pero una vez más, algo hace falta e incluso más que antes. Esto la obliga a moverse y a exhibir una actividad mayor con el fin de disfrutar. De esta manera está crea nuestro deseo de recibir: es suficiente sentir placer o dolor y al equilibrarlos sin duda llega a la meta. Nada más se requiere de este. Este proceso depende del tamaño del deseo y de su unicidad y diversidad. Supongamos, que soy un gran egoísta; el llenado egoísta me abruma y me oculta bajo una carga que pesa miles de toneladas. No puedo hacer otra cosa diferente a disfrutar. Para salir de esta situación, yo necesito recibir miles de toneladas de sufrimientos y un kilo más, lo cual significa vaciar mi vasija totalmente y añadir algo más de negatividad a ella. Sólo entonces me moveré de mi lugar. Así los dos opuestos se encuentran: Mientras más avanzado soy, más grande es mi deseo. Este cuelga sobre mí exigiendo un trabajo mayor e inhibiendo el proceso, entonces no tenemos opción. El deseo responde sólo al placer o al dolor y entonces tenemos que atravesar por ellos. ¿Pero qué utilidad tienen esas caídas? Dame placer, e inmediatamente me congelaré en mi lugar, dame alguna deficiencia, y comienzo a moverme. Puede ser comparado con una maquinaria que funciona con corriente alterna: si la conectas a una corriente directa, esta hará que se detenga. Esto es debido a que la consistencia no llena las deficiencias y al llenado dentro de un orden alterno de ser vaciado de tus llenados ¿Entonces qué se requiere de mí si la respuesta de mi deseo me fue dada desde el principio? ¿Cómo puedo salir de este circuito cerrado? Es por eso que la mente se desarrolla mediante el deseo como un sistema paralelo separado. Esta acumula información en su archivo, identifica las causas y las metas y evalúa las fases por las que ha pasado y sopesa los futuros estados. Hoy, en la última fase espiritual de nuestro desarrollo, el elemento cognitivo es el importante. Hasta ahora, hemos sido impulsados hacia adelante por nuestras sensaciones, y ahora ha llegado el momento de desarrollarnos en nuestra consciencia. Entonces nuestra conexión les lleva sabiduría a todos al permitirnos intercambiar datos y proporcionarles una gran experiencia y un profundo entendimiento. Así podemos evitar muchos problemas ya que el estado actual exige que nos desarrollemos muy rápidamente y en algunas décadas, si no antes de alcanzar el final de la corrección, así que sólo imaginen por qué aflicciones tenemos que pasar. Entonces, la clave de nuestro desarrollo está en la educación, en el entendimiento y en el reconocimiento y actividades que hagan que la persona sienta y entienda esa sensación. Aquí se requiere un desarrollo cualitativo. En general, es muy importante que nosotros diseminemos esta sabiduría; esta es la cualidad única de nuestra generación.






De las cartas de Rabash (No. 16): Es sabido que es imposible ver un pequeño objeto y es más fácil ver un gran objeto. Entonces, cuando la persona dice unas cuantas mentiras, ella no puede ver la verdad, que está caminando sobre una vía falsa. Por el contrario ella dice que está caminando en el camino de la verdad. Pero no hay mentira más grande que esa. Y la razón es que no tiene suficientes mentiras para ver su verdadero estado. Pero cuando la persona ha adquirido muchas mentiras, las mentiras crecen en ella a tal grado que puede verlas si lo desea. Por lo tanto, ahora que ve las mentiras, que está caminando en un camino falso, ve su verdadero estado. En otras palabras, ve la verdad en su alma y cómo dirigirse hacia el camino correcto. Se concluye que este punto, el cual es un punto de verdad, que está caminando por un camino falso, es el medio entre la verdad y la falsedad. Este es el puente que conecta la verdad y la falsedad. Este punto es también el final de la mentira y de aquí en adelante comienza el camino de la verdad. Constantemente nos esforzamos por la bondad, la verdad y el otorgamiento. Sin embargo, cuando nuestros esfuerzos llegan hasta cierto grado, sentimos exactamente lo opuesto. Revelamos que existimos en la mentira: no otorgamos y no deseamos el otorgamiento, sino que nos preocupamos sólo por nosotros mismos.
¡Sin embargo, la toma de consciencia de este estado engañoso, significa la revelación de la verdad! Aun cuando no es placentero y la persona no sabe qué hacer, si a pesar de todo se esfuerza una vez más por el otorgamiento considerándolo bueno, si está sediento por la verdad dado que la verdad es otorgamiento, entonces una vez más se encuentra a sí mismo en un engaño incluso más grande ¡Pero esto es verdad! Es verdad que existe en una mentira. Entonces esto continúa hasta que la mentira se vuelve tan enorme que se vuelve insoportable permanecer en esta. Entonces grita de tal manera que la salvación viene a ella. Existe un estado en sí y existe la toma de consciencia del estado de uno. Mientras más se acerquen nuestros estados a los estados verdaderos, más polarizados se vuelven.

Usted dice que en las extraordinarias circunstancias actuales, necesitamos la ayuda de las mujeres. ¿Qué tipo de fuerza es esta, sin la cual no seremos capaces de arreglárnoslas?
¿Por qué a pesar de conocer el principio básico de la Cabalá “si quieres cambiar el mundo, debes empezar cambiándote a ti mismo”, la persona todavía quiere empezar cambiando el mundo? ¿Cómo puede salvarse a sí misma de esto?
Al leer El Zóhar, nosotros estamos orientando la Luz que es capaz de todo. El Creador hace la Luz y Él hace la oscuridad; Él la eleva y la baja. Él lo hace todo. Si es así, entonces el problema solo somos nosotros: Somos incapaces de hacerle la petición correcta. La Luz no tiene problema en traernos algo que podamos desear, incluso nuestras más grandes y exorbitantes fantasías. Ella no tiene problema. Es una fuerza que lo contiene todo y sus posibilidades son infinitas. Entonces, ¿Qué es lo que deberíamos pedir realmente, que provenga de nuestro deseo en vez de provenir de la decepción? Y ¿Cómo podemos formar este deseo? Es decir, yo llego a una tienda de juguetes y como un niño pequeño, mi corazón comienza a acelerarse: quiero esto y esto, una tercera y cuarta cosa. ¿Cómo escojo lo más importante, lo único, lo más útil y necesario de todo lo que veo frente a mí? ¿Cómo me afianzo en mi deseo para poder pedir precisamente esto y hacerlo de tal forma que pueda recibirlo? Si yo demando el “juguete” correcto, entonces lo recibiré. Pero si pido algo más, que no es enteramente para mi bien, entonces no lo recibiré. Pidamos también esto de la Luz, que ella nos ayude a escoger.



Conectarte con todos y estar en la misma intención. Rabash dice que todas las chispas en los corazones de los amigos se unen en una gran llama de amor. Por lo tanto, debemos tratar de conectar todos los pequeños deseos, pasiones, inclinaciones e intenciones. Hay una gran diferencia cuando hay miles de personas con nosotros aquí y alrededor del mundo entero se conectan con la lectura del texto y piensan cómo conectarse con la espiritualidad y el hecho de que cada uno piense en ello por separado. Si la petición de cada uno está por separado se eleva, es una mentira. No es una mentira en el sentido corporal, como aquella con que las personas engañan a los demás deseando utilizarse los unos a otros, la cual es natural. Aquí se trata de que tú desees relacionarte con el Creador de manera falsa. ¿Qué significa eso? Si haces esto solo, entonces, sin duda, lo haces porque es tu naturaleza. Sin embargo, si lo haces por medio de la conexión con los demás, ya está renunciando a algo, tú los tomas en cuenta y ustedes cooperan mutuamente. Así que si millones de personas anhelan la espiritualidad, pero de manera separada, el resultado es muy débil y es prácticamente insignificante, a pesar de que hagan un esfuerzo, estudien y hagan algo. Podemos ver esto en los que estudian la Torá revelada. Si nosotros nos conectamos deseando alcanzar la espiritualidad por medio del otorgamiento mutuo, estamos inmediatamente en equivalencia de forma con la espiritualidad y si tú pides algo, tu petición llega de inmediato en una vasija de otorgamiento, puesto que pasa a través de la conexión. En consecuencia, esto evoca la Luz que retornará a ti, proveniente del Creador, la Luz que Reforma. Así que anhelar por ti mismo la meta es una pérdida de tiempo. Estos son intentos inútiles. Anhelarla diez veces menos pero a través de la conexión con los demás, es un millón de veces más eficiente. Esto significa que nuestro trabajo no es cuantitativo sino cualitativo, es mejor menos, pero con la intención correcta.