Al convertirme en dador llego a ser como Zeir Anpin que llena a Maljut y recibe el doble del superior, de Bina: para mí y para los demás. Yo me lleno por encima de los deseos de los demás que están siendo revelados, recibo las necesidades de todos, un deseo espiritual infinito. Esta es mi vasija.
Pero yo soy como Zeir Anpin, sólo un punto que conecta a Bina con este deseo. Yo soy el tramo comprendido entre ellos. Sin embargo, sólo lo veo ahora como un tramo. Esto se debe a los inferiores tienen el deseo y el superior tiene las Luces. Así, el “tramo” es mi intención. Yo expando mi punto a través de sus deseos y de Sus Luces, al “consumir” todas las Luces y deseos.
Esto da a luz a una nueva vasija que no existía antes. Y todo lo que tenía era un punto, una base preliminar, un ojo de una aguja que utilizamos para entrar en el nuevo mundo, la vasija de infinidad. Por sí solo, el deseo de recibir no es una vasija y la Luz es sólo la Luz. Cuando descubro el mundo del Infinito, que supuestamente ha existido antes, o retorno al tercer estado (también al inicial), revelo una nueva vasija que es 620 veces mayor que la anterior. Esto se debe a que he adquirido yo mismo tanto las Luces como los deseos. Ahora mi vasija es 620 veces mayor. Soy yo.


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