
En definitiva, estoy hablando sobre el deseo y el placer. Si ocurre un milagro y tu actitud hacia tu vecino cambia, podrás percibir el mundo eterno. Sentirás que has de vivir y al mismo tiempo recibirás un billón de veces más de lo que recibes en este mundo. El mundo entero se alimenta de la chispa que lo creo y esta se rompe a través del mundo superior. Todos los placeres aquí no son más que una chispa de la Luz superior, la cual rebelas en el mundo espiritual. Esto es imposible transmitirlo; sin embargo, una persona gradualmente se da cuenta de que hay un gran beneficio en esto: soy liberado y salgo de mí mismo, nunca estoy enfermo, me elevo por encima de la vida y de la muerte, estoy completamente sumergido en el infinito, en infinita satisfacción y perfección. Y todo lo que necesito hacer para lograr esto es cambiar internamente, del “para mí” al “para otros”. En realidad, la persona sufre mucho en su vida sin siquiera darse cuenta de ello. Nos hemos acostumbrado a una carrera constante, a la presión, a las diferentes responsabilidades y miedos. ¿Es realmente posible vivir sin ocupaciones, limitaciones y preocupaciones? No sabemos lo que es ser libres, cuando todo lo bueno este frente a ti nada te limitará. Si tan sólo pudiéramos hacer que la gente vea lo que pueden adquirir en comparación con su vida actual, se daría cuenta de que está en el peor estado, en el peor de los mundos y lo hace por su propia cuenta. Ellos son libres de salir, todo lo que tienen que hacer es cambiar su atención del “para mí” al “para nosotros”. Al final, todo depende de nuestra difusión, la “agitación”, como Baal HaSulam se refería a ella.
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