Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
Baal HaSulam, “La Libertad”: “Por lo tanto, él ha cambiado sustancialmente para bien, partiendo de la tendencia que había heredado de sus antepasados. Y a veces uno se las arregla para arrancar completamente una mala tendencia. Esto se hace por medio del hábito, que tiene la capacidad de convertirse en una segunda naturaleza”. Un hábito se convierte en una segunda naturaleza y hay una necesidad sensibilizarse antes de realizarlo. Después de todo, estamos hablando acerca de actos especiales orientados hacia la meta, que cambian mi naturaleza. Esta es la forma en la que también nosotros nos comportamos con los niños cuando les dejamos hacer la misma tarea una y otra vez, hasta que de repente comienzan a hacerlo por sí mismos. Si tú tratas de impedir que un niño haga algo a lo que él ya está acostumbrado, no tendrás éxito. Para él, el hábito ya está asociado con el placer. Antes lo hizo bajo nuestra presión, temiendo ser castigado si no lo hacía, pero ahora ve el beneficio en esto, en la falta de castigo e incluso en la recompensa. Con el tiempo la acción que antes era indeseable, ahora se convierte en recompensa y esta asociación es grabada en su cerebro. Ahora, aun si no lo seguimos, él continúa cepillándose los dientes cada mañana y noche, incluso si no se le da un caramelo para que lo haga. El modelo de los dulces ya está en su cerebro y funciona de manera exitosa. Este es el hábito. No es sólo un hábito, sino una asociación que existe en su cerebro que une la acción con el caramelo. Es más, si yo no hago lo que estoy acostumbrado a hacer, es como si me castigaran, aunque aparentemente no pase nada. Nuestros hábitos están relacionados con fumar, comer, la forma de vestir y muchas otras cosas diferentes. Ellos están constantemente activos, ya sea que los notemos o no. Este es el complejo “mecanismo” que nos remite al deseo, en el cual está vinculada cada acción o cada pensamiento con la memoria del placer. Este placer es eterno, es grabado y se queda en mí, en adición al primer factor. Incluso si no se revela en la actualidad, sino más bien en el pasado, es decir, no en las Luces interiores, sino en las Luces circundantes, aun así yo lo siento. Por lo tanto, el hábito se crea a partir de la cooperación mutua entre la Luz y la vasija. Nosotros lo creamos, ya sea por nosotros mismos, o lo recibimos desde el exterior de nuestros padres o de otras personas. Muchas las acciones humanas se basan en este esquema. Las usamos al entrenar animales, al educar niños y para acostumbrarnos a las cosas incluso cuando hacemos una amistad con alguien y tenemos algún tipo de actitud hacia él, actuamos de acuerdo a los patrones a los cuales estamos acostumbrados. Por lo tanto, un hábito se convierte en segunda naturaleza. Esta es una de las líneas de la imagen.
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