
Si la Luz no se mueve, no la sentimos, no tenemos el aliento de vida. Debe haber Ruaj (espíritu, viento) o cambios, pero no el grado de Nefesh que permanece inmóvil. Lo que sentimos antes era el grado inanimado. Y ahora necesitamos Ruaj, los pequeños cambios dentro de eso nos dan una sensación de vida. Después de todo, los seres creados, sólo sienten cambios de estado a estado, y a través de este contraste revisamos y entendemos cada propiedad. Nuestra percepción funciona en base al contraste, necesita movimiento para que uno sea diferente del otro. Entonces, esperemos sentir el aliento de vida. La criatura nace a partir de ello, pero no a partir de Nefesh. Nefesh es como una gota de semen, que vino del padre. Pero cuando comienza a crecer, adquiere su propia existencia. Si hay un nuevo movimiento en este, aparte de esa gota inicial de semen, es ya una nueva vida, un nuevo cuerpo. Este pertenece al feto, no al padre. Esos son los cambios tangibles que estamos esperando que nos sucedan sólo ellos son sentidos como vida.
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