Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
En la Cabalá, hablamos sobre el trabajo interno de la persona. Uno necesita ir más profundo dentro de sí mismo y allí, construir imágenes de los amigos, del grupo, de sí mismo, de su mundo interior, y de su impresión de la espiritualidad, sin prestar atención a las impresiones externas que pueden ser incluso opuestas. Las impresiones que uno recibe desde el entorno externo no pueden ser verdad, porque estas son sentimientos que se derivan de los estados (Reshimot, registros de información) que se despiertan en él. Uno no puede fiarse de esas impresiones. Por el contrario, uno debe confiar en las imágenes que ha construido dentro de sí mismo de los amigos, del grupo, de él mismo, del Creador, y de la conexión entre nosotros. Yo no confío mucho en lo que siento hoy y veo a mí alrededor. Después de todo, ¿quien ve esto? Yo mismo lo veo, y soy engañado por completo. Por lo tanto, no hace ninguna diferencia lo que yo veo ahora. Tengo que construir dentro de mí un modelo del mundo futuro en el que todos estemos conectados por el amor mutuo y el otorgamiento, dentro del cual revelemos al Creador, como si estuviéramos en la Divinidad (Shejiná).
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