Uno puede aceptar su autoridad y entonces recibirá todos los poderes que le faltan por la naturaleza de sus propias cualidades. Él las recibirá de los justos. Este es el beneficio de “haberlos plantado en cada generación”, de tal manera que cada generación tuviera alguien a quien recurrir, a quién adherirse y de quien recibir la fuerza necesaria para elevarse hasta el grado de un justo. Por lo tanto, ellos también, posteriormente, se vuelven justos.- Baal HaSulam, Shamati (He Escuchado), artículo # 99, “Malvado o justo no dirás”

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