
Rav: Tú no tienes derecho a enseñarle a nadie ya que siempre encontrarás una justificación para tus acciones. Tienes que ver al amigo como grande en “fe por encima de la razón”. Esto quiere decir aceptar el hecho de que es grande y que sólo tus ojos egoístas no pueden verlo. Pero, hay dos peros aquí. El primer pero es si es un verdadero amigo: ¿Participa en la conexión y unidad en el grupo? Esta es una condición importante y en realidad la única. ¿Anhela participar en la conexión y unidad del grupo? Si es así, él es un amigo, sino no lo es.
Segundo, la crítica sólo debe ser con respecto a su participación en el grupo o en el trabajo que él hace. Supongamos que él trabaja aquí como un electricista o en difusión y hace algo mal, aquí nosotros los criticamos, lo que significa que tratamos de corregir sus faltas. Pero de ninguna manera esto afecta mi amor por él como amigo. En tal caso, lo trato como ejecutor de algún trabajo físico y eso es todo. Los dos aspectos no tienen nada que ver el uno con el otro. Si él es un verdadero amigo, es decir, si él trabaja por la conexión y la unidad, entonces simplemente debo aceptarlo como absoluto, como el Creador. “Del amor por los seres creados al amor por el Creador”. ¡Es lo mismo! Rabash escribe de forma hermosa sobre esto, diciendo que eventualmente el grupo se corrige sólo a través del amor entre todos sus miembros, lo cual se convierte en el Creador. Entonces nosotros no criticamos al amigo, sino que le expresamos nuestro amor abiertamente. Esta es una condición esencial. Por consiguiente trabajamos correctamente contra nuestro ego.
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