
El sentido común sugiere que ustedes deben comportarse de cierta manera; no se trata de debate filosófico como en Cabalá;
no es el mundo espiritual oculto, sino la vida real sobre esta tierra.
Nosotros no somos capaces de aceptar esos problemas como obstáculos en
el camino espiritual y elevarnos por encima de ellos sin excepción y
anexarlos al avance espiritual. La carga en el corazón nos supera,
confundiéndonos con todo tipo de problemas. Parece que nuestra vida está
en ellos, y antes que nada necesitamos lidiar con ellos y sólo tras eso
ocuparnos del avance espiritual. E incluso después de haber entrado al
mundo espiritual, encontramos cada vez más difícil el concentrarnos en
la meta, dirigirnos hacia la verdadera meta, es decir, el otorgamiento,
amor por el otro y a través de este hacia el amor por el Creador. Se vuelve más difícil acudir al entorno y pedir apoyo. Los obstáculos vienen de los dos lados, además de provenir de este mundo, también vienen del Creador, del grupo, del maestro,
de todos los factores materiales y espirituales. En la vida terrenal,
nos abruman las preocupaciones comunes acerca de: comida, familia, dinero,
poder, conocimiento. El maestro, el grupo, el Creador actúan en la
vida espiritual. Pero no queremos ver en todo eso un medio para avanzar
que nos envían desde arriba. Olvidamos que sólo estamos contra la Luz
superior y comenzamos a hacer diversos cálculos materiales, haciendo
lento nuestro camino. Sólo el esfuerzo total del grupo
es capaz de crear la fuerza general que al menos nos mantendrá en la
comprensión correcta a partir de la cual podemos comenzar a corregir
nuestros estados individuales. Sólo entonces seremos capaces de hacer un
esfuerzo por encima del poder humano, con la ayuda del entorno y la Luz
que Reforma.
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