
Rav: En un sistema completo, el individuo y lo general son iguales. Nosotros no entendemos eso debido a que siempre somos operados por los datos cuantitativos, pero en la totalidad del sistema integral analógico, sin embargo, incluso la más pequeña parte es crucial. Si esta se rompe, el sistema completo se rompe. Este no puede operar con la mitad de su potencia o con el 99% de ella. Incluso mientras haya un defecto, todo el sistema se desactiva. Estas son las leyes de la conexión mutua entre las almas, que juntas forman un deseo. La condición para la conexión surge de esto: “Como un hombre en un corazón” cuando todos trascienden por encima del ego, “por encima de la razón”. Por supuesto, nosotros avanzamos gradualmente hacia esto a través de los 125 niveles en el camino hacia la plena conexión, pero, incluso en el proceso, el principio de la igualdad del individuo y de lo general, afecta las cosas para que cuando un gramo de mí sea añadido al sistema circular general, esto me permita alcanzar el nivel correcto. Nosotros debemos usar este principio, el cual significa ver como algo importante incluso la más pequeña acción realizada por cada persona.
Pregunta: ¿Significa eso que mis corrupciones también son transferidas al sistema?
Respuesta: Sí y Baal HaSulam escribe sobre eso, pero el punto es que nuestro sistema ya está casi totalmente corrupto. Nosotros comenzamos el ascenso desde abajo, desde el peor estado y primero corregimos las vasijas más puras, los más livianos deseos.
Pregunta: ¿Esta ley integral opera en todos o sólo en aquellos que son conscientes de esta?
Rav: En primer lugar, mientras el grupo se va revelando la persona entra en este sistema y participa en su trabajo. Además, en el exterior existe el sistema de todo Israel y luego el de la totalidad de las naciones del mundo. Cada parte pertenece al sistema de acuerdo a su peso. La unidad misma está oculta y lo que se nos revela en este momento es sólo su cáscara, la cual es la parte más fácil de corregir. Es aquí donde opera el mecanismo que nos permite a cada uno de nosotros juzgar al mundo en una escala de mérito. Esto es así debido a que, de momento, este es nuestro mundo, la parte que se revela hoy en día y se nos da para que podamos trabajar en él. Nosotros todavía no hemos entrado en toda la intensidad de Maljut de Ein Sof. Cada vez descubrimos una capa delgada de ésta, para que podamos trabajar con ella.
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