De mi experiencia durante los viajes al exterior, yo puedo decir con respecto al “pueblo elegido”, que los demás envidian a los judíos y preguntan: “¿Por qué ellos y no nosotros?”.
Dr: Laitman ¿Qué ventajas ve la gente en ser el “pueblo elegido?”¿Más dinero? ¿Son los judíos premiados con algún tratamiento especial que no sea el antisemitismo y el odio general? ¿Le gustaría a alguien tomar su lugar? Si tú miras esto desde el punto de vista del sentido común, entonces es mejor no ser judío. Sólo si yo acepto mi deber, si yo siento que puedo ejecutar una tarea especial en el mundo, entonces esto hace que tenga sentido ser un judío. De lo contrario, ¿qué sentido tiene?. Por lo tanto, existe la asimilación, una incapacidad de aceptar el judaísmo de uno y el del semejante. Si varias organizaciones judías alrededor del mundo comenzaran a hablar con un corazón cálido acerca del protagonismo del pueblo de Israel para llevarlos a ellos hacia la unidad a través del amor, entonces no habría asimilación en su escala actual. Entonces la persona sentiría que hay una parte especial inherente a ella que debe realizar, que ella es única en la historia, en toda la realidad, en todo el universo.
Pregunta: ¿No hay un pretexto de orgullo?
Pregunta: ¿No hay un pretexto de orgullo?
Dr: Laitman Hay lugar para la responsabilidad y el cuidado de los demás, pero no para el orgullo. Al estar profundamente informado de la metodología, yo personalmente no siento arrogancia. Yo estoy ansioso de realizar nuestra misión. Se nos ha dicho: “El Creador te ha elegido” pero Él te eligió para el propósito de la corrección. Tú tienes que trabajar, tú deberías cuidar del mundo entero. Y después de completar tu tarea y cuando todas las personas se unan en amor y comiencen a ser una sola entidad, no habrá diferencia entre nosotros. Las personas se unirán integralmente en una “esfera” común que no tiene derecha o izquierda, ni arriba o abajo, ni grande o pequeño. Todos se unirán, de forma similar a la fuerza superior.








Primero, tenemos que entender que si una petición no viene de la plegaria colectiva, no es aceptada en absoluto. Las personas le lloran al Creador desde el fondo de sus corazones cuando fracasan y llegan hasta el punto de la muerte, pero nada les ayuda. ¿Por qué? Porque su oración no atraviesa un filtro, que es la única forma en la que es aceptada la petición. Es solo por medio del sistema, solo a través de la conexión entre nosotros, sin importar si es buena o mala, es solo con respecto a la conexión que la petición es aceptada.



Baal HaSulam, “Talmud Eser Sefirot, parte 2 “Histaklut Pnimit”, ítem 96: Existe una ley maravillosa en los Mundos Superiores que en cada Sefira que elegimos para examinar, encontraremos diez Sefirot interiores. Si tomamos una sola Sefira de aquellas Eser Sefirot interiores, nos encontramos con otras diez Sefirot interiores dentro de la primera Sefira. Además, si tomamos una Sefira de las Sefirot interior, interiores, encontramos una vez más, Eser Sefirot dentro de ella, las cuales se encuentran dentro de las interiores, de las interiores previas y así sucesivamente y así en adelante incesantemente. Nuestra mente no puede comprender estos principios espirituales, la incorporación de unas Sefirot en las otras hasta Ein Sof, sin cesar, puesto que en cada una de las Sefirot existen otras diez y en cada una de las diez hay diez más, etc. ¿Cómo podemos entender qué significa el Ein Sof? ¿Dónde empieza y dónde termina? No podemos entender esto debido a que nuestra mente no está construida sobre la evaluación cualitativa, sino sobre la evaluación cuantitativa. Parece que aquí también se trata de cantidad: diez, diez y una vez más, diez, como en un sistema discreto, numérico. Pero esto es una impresión equivocada. Todos los cambios y las divisiones están basados en la cualidad dentro de círculos cualitativos distintos. Es por esto que es muy difícil para nosotros comprender actualmente este principio y el concepto de infinitud. En nuestra vida, las personas más fuertes e inteligentes, los grandes egoístas, quieren usar este mundo para su propio beneficio, quieren someterlo y extraer de él la mayor cantidad de dinero posible, ganar la carrera, obtener el control y el conocimiento, mostrarse ante los demás, y sentirse bien consigo mismos, sentirse seguros en el presente y en el futuro. Pero hoy ellas ven que no pueden manejar nada y no saben qué hacer. Los líderes se sienten impotentes. Ellos están tratando de calcular cómo superar esta pérdida de control, lo cual es el principal problema de la crisis actual. El problema no es la crisis misma, es decir, los porcentajes que muestran los indicadores económicos. Primero ellos se preocuparon sólo de estos porcentajes y sumas, pero ahora ven que ésta no es la causa, sino que lo es la falta de control de la situación. No se trata de los resultados que queríamos lograr y no pudimos, más bien, se trata de la razón para nuestros fracasos. ¡Ellos no saben eso! En primer lugar, ellos fueron la causa de todos los éxitos y fracasos, al llevar las riendas del manejo egoísta. El mundo se inclinó ante ellos y obedeció sus normas egoístas. Pero hoy en día no podemos meter el mundo en el sistema egoísta que hemos creado y que no podemos manejarlo. Éste ya no escucha, es como si se las arreglara de otra manera, dejándonos totalmente perplejos. Así, la diferencia entre los dos sistemas se revela gradualmente: el numérico y el analógico, el sistema que opera sobre una base cuantitativa y el sistema basado en la calidad. La naturaleza por su parte nos revela algunos de los sistemas que operan de acuerdo a la calidad, a un sistema analógico, que lo une todo con el fin de lograr un trabajo colectivo. Así es como se revela la fuerza del Creador. Nosotros, en cambio, siempre hemos trabajado de manera diferente, utilizando la fuerza egoísta del ser creado, la cual fue el resultado de la ruptura, cada uno por su cuenta. Es por eso que siempre hemos actuado sobre una base cuantitativa, de acuerdo a los números. Nuestra percepción está basada en este principio. Es por eso que nos sentimos tan impotente cuando el mundo espiritual se nos revela y se acerca a nosotros. Esta es la revelación del sistema espiritual del Creador y esto es lo que trae consigo la crisis actual. Mientras que en el mundo espiritual las Sefirot están cada una dividida en diez y así sucesivamente hasta Ein Sof, este mundo se basa en el principio numérico. Pero dado que estamos hablando sobre el Infinito, esto destruye la base cuantitativa y la convierte en cualitativa. Es como integral y por eso la crisis es llamada integral y el mundo moderno es integral. Una integral no es sólo una simple suma. En una suma hay un número de componentes. Y la integral incluye Ein Sof, infinito: Esta incluye componentes tales que no pueden ser incluidos en un cálculo cuantitativo. Es como el problema de hacer un círculo dentro de un cuadrado, donde se requiere construir un cuadrado que sea idéntico en su área a un círculo. Este problema no tiene solución a nuestro nivel.
Pero al mismo tiempo, el deseo en el que estoy me ayuda a evaluar el estado en el que estoy y apoya esta decisión. Veamos otra opción. Me siento bien, pero quiero dirigir mi intención hacia los otros, hacia el Creador ¿Esta buena sensación me ayuda a elevarme hacia Él? No. Resulta que este es un mal estado (maldad).
Pero tengo que volverme más fuerte tras los “siete años de saciedad” durante los cuales me sentía bien, y mi intención era altruista. Ahora viene un mal estado, “siete años de hambruna” ¿Me ayudan en mi camino hacia el Creador? En general el problema con el deseo egoísta puede, por una parte, elevarme por encima de este en un intento de escapar, en el que es más fácil para mí elegir la espiritualidad y por otra parte, puede hacer mi avance más difícil ¿Por qué? La Torá nos habla de una hambruna en la tierra de Canaán que forzó a los hijos de Jacob a bajar hacia Egipto. Se sintieron mal y fueron hacia adelante. En Egipto, al principio se sintieron bien y después hubo problemas otra vez ¿Entonces por qué el mal que se reveló al final del exilio los ayudó a abandonarlo?. La respuesta es que cuando yo me siento mal, tengo que tratar esto no como una mala sensación que me empuja en una cierta dirección y eso es todo. No. Tengo que resistirme al mal y revisarme a mí mismo y ver qué me hace escapar ¿Escapo porque duele o porque quiero alcanzar el otorgamiento?. Por lo tanto el mal requiere de un doble trabajo. En un buen estado es difícil para mí escapar al bienestar. Pero si después del bienestar vienen los problemas, el nivel de dificultad se eleva. Escapamos de los problemas de Egipto en el pasado y ahora tengo que elevarme por encima de las malas sensaciones y sentir los golpes que provienen no de una mala vida sino del dominio del mal. Al principio el dominio del Faraón le parecía bueno al pueblo de Israel y ahora se sienten mal por ello. Y no es a causa de la desesperación; no están hambrientos. Más tarde se quejarán cuando recuerden las ollas llenas de carne. Hoy también, hay naciones que están satisfechas con un “caldero lleno”, y no les importan sus gobernantes, mientras que otras están tan desarrolladas que no pueden soportar un régimen odiado; incluso si los amenazan y a pesar de los beneficios materiales, sienten una necesidad de liberarse. Así se desarrolla el deseo de recibir de acuerdo a sus cuatro fases.


No. Si después de tomar un par de cursos todavía no entiendo que el rechazo que siento hacia el grupo es malo, si acepto este rechazo, no he revelado la inclinación al mal dentro de mí. Todo el asunto es ver la inclinación al mal en este deseo negativo. Tengo que determinar esto por mí mismo y no sólo oírlo decir de alguien. Tengo que sentir que este atributo me perjudica, ya que no me permite entrar en la espiritualidad y llegar a la meta. Es este atributo el que se interpone en mi camino y si no lo supero, si no me ato al grupo, no tengo ninguna posibilidad. Tengo que ver realmente que la inclinación al mal bloquea mi camino. Parece que me permite establecer una conexión, pero al momento siguiente me separa de mis amigos.
Baal HaSulam, “Introducción a El libro de Zóhar,” artículo 32: Cuando uno es recompensado con estar totalmente en la voluntad de otorgar y de ninguna manera para uno mismo, será recompensado con la obtención de la equivalencia de forma con su NRNHY superior, que se extienden desde su origen en Ein Sof en el primer estado, a través del puro ABYA e inmediatamente se extenderá y lo revestirá de forma gradual. Tenemos un deseo muy grande de recibir, que crece a medida que subimos los niveles de corrección. Este proceso comienza desde el momento en que anhelamos la conexión. El deseo se revela gradualmente. Primero lo corregimos en el nivel de “otorgar con el fin de otorgar” que en términos cabalísticos se denomina Jafetz Jesed, el nivel de Bina, Jassadim. Luego corregimos el deseo en el nivel de ” recibir con el fin de otorgar” que ya es el nivel de Jojma. En el nivel de Bina, toda nuestra inclinación al mal parece corregirse, al menos ya no tiene la intención de “a fin de recibir” Entonces los errores se convierten en méritos y los males se convierten en errores. Alcanzamos una especie de neutralidad, ahora nuestro deseo de recibir ya no es malvado. Luego seguimos nuestro trabajo hasta que toda la inclinación al mal se convierte en bondad, lo que significa que recibe con el fin de otorgar. Esta es la razón por la que los cabalistas a veces dividen el proceso en dos, la corrección del deseo y su reforma final hacia el otorgamiento.








