
De manera contraria a los animales, nosotros nos desarrollamos con la ayuda de la ciencia. Sin embargo, esto aún no es libre albedrío. La ciencia sólo nos avanza un poco hacia adelante. Los animales son conducidos por golpes y por sus instintos, pero como escasamente tenemos instintos, nos desarrollamos por medio de los golpes y la ciencia. Los avances científicos nos permiten ver y resolver los problemas por adelantado. Por ejemplo, los rayos X nos permiten identificar una enfermedad y comenzar el tratamiento sin esperar a que aparezca realmente. Sin los rayos X, sólo el dolor nos podría decir que hay un problema. Así, la ciencia nos ayuda a sufrir menos y pagamos un alto precio por el conocimiento científico. Sin embargo, sigue siendo la misma tendencia bestial: el deseo de estar libre de problemas. La ciencia no nos elevará al grado humano, ya que es parte del nivel animado. Mediante su uso, compensamos nuestra falta de instintos, eso es todo. Los animales se las arreglan muy bien sin médicos. Ellos saben cómo comer bien, cómo dar a luz y cómo construir su refugio. Los animales hacen todo por instinto, mientras que nosotros reemplazamos los instintos con la ciencia. Este es en realidad el papel de la ciencia, servir a nuestro egoísmo para así sufrir menos. Así examinamos también nuestro desarrollo en el nivel animado. Incluso cuando la gente se vuelve consciente de la necesidad de unirse y de conectarse, no sabe cómo lograrlo.
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