
Vemos esto en su conversación, pero debe hacerlo como un niño que, por el momento, imita a los adultos y juega con muñecos y carros. Esto es así, hasta que alcanza un estado en el que la Luz superior le otorga a él y se vuelve suficiente para comenzar a sentir el valor del otorgamiento. Comienza a describir para sí mismo, en su imaginación, lo que es el otorgamiento, cómo sale de sí mismo hacia los otros y se deja llevar ahí, cómo comienza a sentirlos a ellos y no a sí mismo. Esto nos siquiera “nosotros,” es decir, yo estoy en conexión con otros. En su ligar, él deja de sentirse y siente sólo lo que es externo para él. No es posible expresar esta sensación con palabras, pero comienza a ser comprendida dentro de una persona. Esto es llamado llegar a un solo ocultamiento. Después, comienza a exigir la revelación del otorgamiento. Ahora entiende que este llega sólo con la ayuda de la Luz que reforma. En la transición del ocultamiento doble a un solo ocultamiento, él ve que todo es realizado sólo a través de la fuerza superior y que sólo él, por sí mismo, puede despertar esta fuerza a través de todo tipo de acciones, pero no más que eso. Aquí, la demanda madura en él que debe tener la fuerza superior que producirá dentro de él la cualidad del otorgamiento. Estamos ahora en este estado, antes del congreso en el desierto, abtes del encuentro con el Faraón y la salida de Egipto.
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