
Nuestro egoísmo se desarrolla gradualmente y hemos pasado por algunas etapas de su desarrollo. Comenzando desde el siglo 5 AC hasta el siglo 5 DC, la humanidad se desarrolló en su aspiración por la riqueza. Del siglo 5 hasta el siglo 15 la humanidad se desarrolló en su aspiración por poder. Del siglo 15 hasta el final del siglo 20 el desarrollo fue en la aspiración por el conocimiento. Esas son las tendencias predominantes. En el principio del siglo 20 un académico llamado Vernadsky definió nuestro desarrollo como algo que estaba finalizando y dirigiéndonos hacia una noosfera o equilibrio con la naturaleza. Más tarde esta idea fue adoptada por muchos otros científicos. Esta investigación fue continuada por el bien conocido Club de Roma y más tarde aparecieron otras ramas. En esencia, el egoísmo terminó su desarrollo en los 60′s durante el nacimiento de otra cultura entre los jóvenes: el desapego a la vida, la “generación de los Beatles”, los hippies y los hijos de las flores etc. Este fue el comienzo de un escepticismo interno, lo cual significaba que la nueva generación no deseaba ni encontraba necesario el esforzarse constantemente por ir hacia adelante debido al hecho de que se sentía vacía. Constantemente estamos desarrollándonos bajo la influencia de nuestros deseos. Después de todo, la persona es un deseo. No sabemos qué hacer cuando nuestros deseos por riqueza, fama, o conocimiento se agotan y de pronto sentimos que ya no recibimos el llenado que necesitamos de ellos. Aquí es donde aparece la depresión general. Esto lo que vemos ahora en nuestra sociedad: una tasa de suicidios creciente, familias que se desintegran, una actitud de desapego hacia los hijos etc. Este es un periodo de transición, el cual debe ser relativamente corto. Estamos en medio de una aceleración seria del desarrollo.
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