
1.-El camino del dolor, que nos empuja sin nuestra propia elección;
2.- El camino de la Cabalá, en el cual nosotros lo incitamos a que nos empuje hacia adelante y nos hacemos conscientes de la importancia del otorgamiento. Nos corregimos nosotros mismos con el fin de llevar alegría a nuestro Hacedor acelerando el camino de la corrección, y nos beneficiamos doblemente:
A. No tenemos que esperar a que el reconocimiento del mal que nos empuje hacia la corrección. Por el contrario, el trabajo por el bien del Creador desarrolla dentro de nosotros un reconocimiento con respecto del mal, sin sufrimiento, sino más bien de forma rápida y agradablemente con el fin de deleitar al Creador. Sentimos cuánto egoísmo nos impide sentir el placer de otorgar al Creador.
B. Ahorramos tiempo, ya que depende del reconocimiento del mal, el cual depende de nosotros.
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