
El deseo de recibir es limitado, de manera que es imposible recibir más de este mundo corporal. Incluso ahora, estamos en el mundo del Infinito, rodeados por el amor del Creador. Sin embargo, sólo somos capaces de sentirlo en el menor grado en el cual tenemos la sensación de este mundo, este es el máximo posible. Si a todas las generaciones de la humanidad a través del tiempo se les hubieran dado los placeres de este mundo, esto se llamaría una “vela delgada” (Ner Dakik), una pequeña chispa de Luz. Más Luz que esta no puede ser revelada dentro de los deseos de recibir. Toda la Luz restante sólo puede ser manifestada en el deseo de otorgar. ¿Por qué hay una condición estricta? El hecho es que la chispa es lo único que se encuentra opuesto al deseo de disfrutar creado por medio de esta chispa. Este mundo es una manifestación de la chispa que creó el deseo de disfrutar. El desarrollo posterior del deseo se produce gracias a su sensación del Dador. Es decir, todo lo que está más allá de nuestro mundo, toda la Luz espiritual, grande, infinita que sentimos más tarde, se revela en virtud de la sensación del Dador. Pero yo no puedo sentir el Dador si no tengo la misma cualidad: el otorgamiento. Resulta que tengo que adquirir deseos altruistas, y según la medida de mi otorgamiento, sentiré el otorgamiento del Creador. Y esto se llama la Luz superior. El otorgamiento del Creador, Su amor por mí, sólo puedo sentirlo según el grado en el que yo le dé a Él, si nuestros deseos son similares. De lo contrario, no seré capaz de sentirlo. El Creador se me revela plenamente, incluso ahora, pero ¿puedo sentirlo? No, no puedo. Carezco de las herramientas, de los deseos. Según la medida en la cual yo desarrolle mis deseos, en esa medida podré sentirlo. Esta será mi Luz NRNHY, la revelación de la actitud del Creador hacia mí, Su amor. El otorgamiento se revela primero y luego el amor.
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