
Rav: De hecho, no hay tal cosa como dos mundos, el material y el espiritual. Cuando nuestras acciones carecen de intención, nos parece que actuamos dentro de la materia. El mundo que nos rodea es “visible” a causa de la deficiencia de la intención, por eso estamos obligados a trabajar con “concreto reforzado” pasando a través de problemas y presentando demandas. Ellos no son más que la materialización de los defectos de nuestra intención. De eso se trata nuestro mundo material. Hasta el momento, no hay otra salida diferente a trabajar con “barro y ladrillos”, como hicieron los hijos de Israel mientras estaban en el exilio egipcio. Los cabalistas dieron varias recomendaciones que nos permiten atraer la fuerza superior hacia nosotros con el fin de alterarla. Yo no sé quién soy en este momento puesto que estoy conformado por un millar de parámetros y no tengo idea de cómo cambiarlos. Además, no poseo ninguna capacidad de auto regulación. Las transformaciones reales son de naturaleza cualitativa, yo no estoy capacitado en este momento para imaginar el siguiente paso o forma. Esta es la razón por la cual tenemos este mundo y el grupo, los juguetes con los cuales “jugamos”. Está bien que actúe de manera materialista y egoísta, al hacerlo, activo la influencia de la Luz superior en mí. Este es un remedio muy poco habitual: yo puedo conectarme con un concepto llamado “nosotros” y juntos podemos activar el mecanismo del grupo con la ayuda de la intención, de los estudios, difusión y así sucesivamente. Así, participamos en un mecanismo aún superior, GAR del mundo de Atzilut, del que recibimos la Luz Circundante (Ohr Makif) que nos cambia. Tratamos de conectarnos unos con otros, participamos en diversos eventos, nos unimos en comidas comunes, estudiamos y difundimos. Lo importante en estas actividades es nuestra unidad. Nosotros participamos en todo tipo de actividades con intención egoísta (Lo Lishmá) con lo mejor de nuestras capacidades, como los niños pequeños que no saben las respuestas precisas a sus preguntas. Al actuar así, instauramos un sistema que comprende nuestras acciones como una madre que siente a su hijo a pesar de que aún no es capaz de expresar sus deseos. Ella sabe lo que él quiere antes de que llore. El sistema materno está listo para descifrar nuestro llamado. Es Bina que nos dio a luz y a quién regresar nuestros recursos a través de un círculo cerrado. No importa si nuestros esfuerzos son de carácter material, ellos se traducirán en “descubrimiento” espiritual. Los cabalistas definieron con precisión el lugar y los detalles de los esfuerzos humanos: El trabajo en grupo debe ser lo más unificado posible. Al mismo tiempo, debemos dirigirnos al mundo con el mensaje que el Creador quiere que transmitamos a los demás, si le hacemos frente, el “descubrimiento” vendrá a nosotros por todos los medios.
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