
Entonces yo obtengo obstáculos de distinta naturaleza, ya no puedo simplemente cancelarlos, no puedo borrarlos de mi percepción. Ahora tengo que aprender a permanecer siempre en unidad, a pesar de ellos. Surgen deseos por un Aviut (grosor) más y más grande, que no pueden ser eliminados, yo vivo con ellos: por un lado, siento el obstáculo para la unidad, por el otro lado, yo lo supero, me elevo por encima de este y no obstante, me conecto. Esto es llamado infancia (Yenika). Por último, quiero empezar a usar los obstáculos con el fin de unirme; esto es llamado madurez (Gadlut). Por lo tanto, nosotros trabajamos siempre con obstáculos. No hay nada que hacer sin ellos. Son el reflejo de la distancia entre el Creador y nosotros y nosotros cubrimos constantemente esta distancia, en primer lugar al neutralizar los obstáculos y luego al elevarnos por encima de ellos y finalmente, actuando en concordancia con ellos. Así que todo el proceso puede ser dividido en dos partes. Después de la etapa preliminar, durante el cual nos preparamos, llega un momento en el que podemos unirnos. Este es el primer punto por encima del Majsom (la barrera a la espiritualidad): Entramos en el otorgamiento por el bien de otorgamiento. En relación con el grupo, se nos dice al respecto: “Cualquier cosa que odies que te hagan, no la hagas a tu amigo”. Esto todavía es unidad pasiva, aun no estoy verdaderamente unido con los amigos, pero al menos no estoy perjudicando a nadie. Aun podríamos no ser capaces de otorgarles a los demás, pero esta es la forma en que avanzamos. Y entonces alcanzaremos la recepción por el bien del otorgamiento, el estado del amor. Así que todo el trabajo se realiza con los obstáculos. Y es por eso que la única preparación es buscar la fuerza y los medios. Cuando la persona se enfrenta a un problema, encuentra qué puede beneficiarlo y qué debe rechazar, de manera que esto no se interponga en el camino. De esta manera tenemos que prepararnos siempre en términos de obstáculos, neutralizarlos e incluso usarlos siempre que sea posible. Gracias a ellos avanzamos y si hay una oportunidad para unirnos mientras los tenemos, mucho mejor. Cuando verdaderamente tratamos de empezar a trabajar, vemos que sin mutualidad no podemos dar un solo paso adelante. Cuando me enfrento a un obstáculo, no puedo superarlo por mi cuenta, lo olvido y me escapo. Sólo en la unidad con los demás, en la creamos el lugar en el que nos conectamos, podemos empezar a usar los obstáculos para el beneficio de esta unidad. Nos unimos a pesar de ellos y entonces tenemos éxito. Y es por eso que no debemos tratar a los obstáculos como los efectos individuales de ciertos factores individuales. La solución a cualquier obstáculo se encuentra en una mayor unidad entre las personas con el fin de revelar una forma de otorgamiento y esto es llamado el Creador.
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