¿Cómo podemos lograr la unidad en un mundo tan diverso?
Tiene que haber un nuevo principio aquí: unidad por encima de todas las diferencias. No estamos tratando de corregir las diferencias entre nosotros, o de ahondar en los detalles de las diferentes corrientes, partidos o de alguna otra diferencia. Puede haber muchos pueblos y culturas en un estado y eso no debe preocuparnos. La historia de Europa, por ejemplo, está llena de guerras, odio y reclamos mutuos que se remontan muchos siglos atrás. Pero por encima de todas las diferencias y conflictos, nosotros abrimos un paraguas de unidad. Sabemos que todos somos diferentes y que trabajamos en un nivel muy alto. Debe haber un enfoque sistemático, a nivel de un plan nacional: Recortamos los extremos de arriba y de abajo y gradualmente llegamos a una distribución de los recursos justa y equitativa. Incluso si sucede dentro de doscientos años, eso no importa. Lo principal es que el proceso ha comenzado. En primer lugar debemos elevar a todos los pobres por encima de la línea de pobreza. Cuidar esto. Aquí se necesita la educación. Si empezamos a proteger la nación tal como protegemos el hogar, no será necesario más que eso. Será suficiente con elevarlos a todos por encima de la pobreza. En cuanto a los recursos económicos hay datos muy interesantes: Por ejemplo el 17% de los alimentos producidos se desechan aún en sus empaques originales. Así que todo es cuestión de actitud: Si proporcionamos un “paraguas” general, entonces habrá un poco de orden. Sólo tenemos que cambiar nuestra actitud: La nación es la familia. En la familia yo protejo, me preocupo, mantengo, apoyo, concedo… así es como debemos vivir en el ámbito nacional, pero sin aislamiento ni parásitos, sin desperdicios ni proteccionismo. Todos son iguales y todos se conectan a la línea común.
Pregunta: ¿Puede esta conexión comenzar en Israel?
Rav: No sólo puede comenzar aquí, debe hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.