
Respuesta: Las mujeres no pueden participar en la integración ni en la práctica ni en la teoría, sino sólo pueden brindar su asistencia. Algunas mujeres tienen una sensación especial interna, pero sólo he conocido a unas cuantas. Entre la gran cantidad de mujeres que siento y observo, ese tipo de mujeres podrían ser el uno por ciento, no más que eso.
pregunta: está bien, pero en casa.
Rav: En casa una mujer no tiene derecho a señalarle nada a su esposo ¡Ella no lo hace! Esto lo reprime. Ella tiene que actuar suavemente, como una madre con su hijo. Cuando realiza este papel, como una madre con su hijo, ella lo logra todo. Pero presionarlo sólo llevará a peleas y al divorcio. Esto no es crianza. Un esposo necesita ser “criado”. Ella quiere eso. Y sólo se puede educar con amor.
Pregunta: Hoy, cerca del 80% de las mujeres constantemente reprochan a sus esposos, señalándoles que hacen las cosas de forma incorrecta, gastan sus energías en cosa inadecuadas, etc.
Rav: Es por esto que hoy del 60 al 70% de los jóvenes no desean casarse ¡Tienen razón! ¿Para qué necesitarían una familia como esta? Y esto nos lleva al divorcio o a que las personas dejen de pensar completamente en casarse e incluso a cohabitar sin obligaciones. Les damos una formación incorrecta.
Pregunta: ¿En relación a la comunicación entre un hombre y una mujer qué es la formación? Rav: No deben hablar entre sí de cuán malo es alguno de ellos. Todo menos esto. Nunca hablo con mi esposa de esto. Dejamos de hacer esto incluso antes de casarnos, durante los primeros meses que salimos juntos. Algunas veces sucede que le señalas algo a tu pareja porque ves que se hace daño a sí mismo al hacerlo. Entonces suavemente le mencionas que está dañando su salud. Pero nunca lo haces enfrentándolo ¿Qué obtendrás al hacerlo? Esto sucede, pero debe ser una excepción, no la regla. ¿Entonces de qué deben hablar las personas? Sólo de cosas placenteras. El hombre necesita llegar a casa como con su madre que lo cuidará y le dará calidez. Él debe sentir que su casa es su fortaleza, no su prisión ¿Qué ánimo tendría de regresar a casa? Hoy en día vivimos como pensamos.
Pregunta: ¿Entonces en qué consiste la formación?
Rav: Si le muestras a tu pareja que lo o la amas, indirectamente verán que ciertas acciones son indeseables, dañinas y no harán esas cosas. Si indirectamente les muestras que esperas algo de ellos, sentirán lo que pueden hacer por ti. Pero esto sólo puede hacerse con amabilidad. La formación sólo se realiza con amabilidad. Un niño pequeño sólo crece cuando le entregas, lo llenas y cuidas de él. La misma regla se aplica si quieres cambiar o formar a una persona.
Pregunta: ¿Entonces dónde hay lugar para el “látigo”, la segunda línea, la cual debe estar presente?
Rav: Esto no debe existir entre el hombre y la mujer, nunca. Debemos interactuar uno con otro sólo causando sensaciones positivas en nuestra pareja y mostrando muy poca molestia, sólo al grado de la habilidad de la persona para cambiar constantemente. Si tu pareja ve que desde su perspectiva la acción es correcta, pero desde la tuya no lo es y tú lo demuestras o expresas dándote de pronto por ofendido, incluso si no se relaciona con ellos, esto no les ayudará a corregir sus acciones. Uno debe ser muy listo a este respecto. Pero vemos como en nuestro mundo no educamos a las personas en absoluto. Cuando una persona se gradúa de la escuela, sabe un poco de física, un poco de matemáticas y es todo. Entra a la vida sin conocimiento de las interacciones humanas y de la educación de los niños, sin nada de conocimiento. La única materia que ha sido introducida en la escuela es educación sexual, la cual es sólo necesaria para complementar adecuadamente todo lo demás. Es por eso que nuestra formación, si puede ser llamada así, no es nada grata. La formación integral asume que en una familia las personas dan unos a otros porque una familia sólo puede basarse en concesiones mutuas. Mi maestro solía decir que el amor es algo que crece a partir de concesiones mutuas, cuando “das un paso a un lado” y dejas que la otra persona entre dentro de ti y él hace lo mismo para dejar que entres en él. Y entonces resulta que cada cónyuge entra en el otro y esta división mutua es llamada una familia y la sensación de tu cónyuge dentro de ti es llamada amor.
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