
Rav: Todas las religiones tienen una costumbre que la persona pequeña se dirija a un gran rabino o sacerdote, para pedirle que ore en su lugar y le pagan dinero por ello. Y este último, entonces se vuelve hacia el Creador con su petición. Pero solo piensa: ¿Cómo es posible obtener una vasija, un lugar para revelar al Creador, si no la has construido, sentido, ni realizado todavía? ¿Cómo puede alguien crear esto en vez de ti, si tiene una raíz del alma diferente? ¿Cómo pueden ellos hacer la petición y el trabajo tuyo? Es simplemente imposible. Una persona no puede hacer esto por otra. Cada persona tiene su propia raíz del alma, así que ¿cómo puede alguien, que tiene una raíz diferente del alma a la mía, llevar a cabo mi trabajo? Él no tiene la base que yo tengo, ni nadie más. Nosotros sólo podemos fortalecernos y complementarnos entre nosotros, pero nadie puede hacer el trabajo por ti. Pero en ese caso, ¿qué significa orar por los amigos? Cuando oramos por un amigo, les pedimos a todos juntos que le llegue a él la ayuda. Pero después de eso él tiene que resolverlo todo por sí mismo. Es como si le estuviéramos trayendo la medicina, nuestra ayuda. Y después de tomar la medicina puede unirse a nosotros con más fuerza y convertirse en nuestro socio. Pero nadie puede dirigir una elevar una petición por alguien más. Nosotros sólo podemos unirnos todos y ayudarnos unos a otros. Por lo tanto, un amigo no se vuelve hacia el Creador en tu lugar para solicitar tu corrección. Él puede pedir ayuda para tu causa para que recibas la fuerza y empieces a realizarla por ti mismo. Esa es exactamente nuestra forma de actuar en relación al mundo entero y es así como los cabalistas actuaron al escribir sus libros para nosotros, a través de los cuales condujeron la Luz hacia nosotros. Así es como cada uno de nosotros actúa en relación a otra persona. Nosotros dependemos el uno del otro, trayendo la Luz de corrección y el llenado unos a otros. Pero nosotros no hacemos el trabajo por el otro. Todo ocurre sólo entre el Creador y tú, pero con la ayuda del grupo. A través del grupo tú llegas al Creador. Alcanzar al Creador personal e individualmente, pero a través del grupo.
Si un amigo se dirige a ti en busca de ayuda, te conectas con su deseo y su deseo se vuelve el doble de grande. Y entonces tú conectas los deseos de otros amigos a él, más y más. Es preferible tener al menos diez personas, de acuerdo con las diez Sefirot en la vasija y entonces hacemos una petición todos juntos. Es por eso que existe la costumbre de reunir al menos diez personas para orar en torno a una persona enferma o fallecida.
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